Es un grave error confundir los Estados Unidos con Donald Trump. Este pasará como lo han hecho los 45 presidentes que le precedieron en la Casa Blanca y pocos le recordaremos más que para relatar sus dislates y sus bravuconadas.
De ahí que no sea inteligente plantarse ante Trump, querer convertirse en su némesis y reorientar toda la política exterior española contra los EEUU. No tiene sentido y por añadidura nadie se lo va a agradecer a Pedro Sánchez. Desde luego no los republicanos que, por cierto, nunca perdonaron los desprecios que ZP hizo a la bandera estadounidense y también al ejército norteamericano emplazado en Irak estimulando a otros aliados a que siguieran el ejemplo de España dejando en la estacada a los soldados que se mantuvieron en la región. Pero tampoco los demócratas más cerca ideológicamente a los gobiernos socialistas tragaron las actitudes de nuestros gobernantes.
Aún tiene menos sentido llenar el vacío dejado por los EEUU cubriéndolo con el líder chino Xi Jinping a quien Sánchez va a rendir pleitesía todos los años del último lustro.
Esto es bastante grotesco porque España (50 millones de habitantes) exporta a China (1.500 millones de chinos) por valor de 8.000 millones de dólares anuales en tanto que importa seis veces esa cifra, 45.000 $ anuales, una cifra que sin duda crecerá con la masiva importación de automóviles eléctricos. En tales condiciones, debería ser Xi quien viniera constantemente a España para mantener semejante desajuste comercial.
Es bien conocida la rivalidad sino-norteamericana por alcanzar el liderazgo mundial, que por el momento mantiene Washington. Que España se sitúe de parte de los chinos y repita con ellos que están en el lado correcto de la historia, rompe todos los esquemas condenando a los EEUU y a Israel a las tinieblas exteriores de la anti-Historia.
El viraje que habrá que dar a nuestra política exterior cuando cambie el gobierno, tendrá que ser copernicano. Habrá que remontar nuestra presencia en Occidente, en la Union Europea y en la OTAN, reconstruir nuestro entendimiento con los Estados Unidos y con Israel Habrá que ver si las bases de Rota y Moron siguen o se van. Y si se van, quizá lo hagan a Marruecos con lo que Rabat pasaría a ser socio prioritario de los EEUU en esta parte del mundo
Será necesario aclarar la relación con Argelia y Marruecos. No acaba de ser muy creíble que después del feo que hicimos a Argelia a raíz del Sáhara Occidental que se regaló a Rabat a cambio de casi nada, ahora nos quieran hacer creer que Argelia haya echado pelillos a la mar a cambio de nada y que el suministro de gas haya vuelto a sus mejores tiempos.
Igualmente, desequilibrada han quedado nuestras relaciones con Iberoamérica en particular con Venezuela y Argentina.
Y aun suponiendo que España fuera capaz de reequilibrar nuestra diplomacia -lo que ya es mucho suponer- recuperando prestigio y seriedad en Occidente, quedaría por enderezar aun lo más difícil, la política interna, asumiendo resultados judiciales a diestro y siniestro, sumamente delicados y anulando un sinfín de leyes y decretos de dudosa calidad democrática.
Imágenes: USA Welcome, Posterlounge.es, DepositPhotos, El Orden Mundial
Jorge Fuentes Monzonís-Vilallonga es Master en Ciencias Políticas y Económicas y Derecho.
Diploma de Altos Estudios Internacionales. Embajador de España en Bulgaria en 1993.
Primer Embajador de España en Macedonia en 1995.
Embajador de España en Bruselas WEU en 1997, entre otros cargos.
