POBRE ONU
La ONU está en crisis; hay que reconocer que no es la única Institución que está en apuros. Casi todas ellas se encuentran en un mal momento. Lo está la Unión Europea un tanto indecisa respecto a qué hay que hacer en los grandes asuntos. Lo está la OTAN que cada día intenta reinventarse y avanzar sin tener que esperar instrucciones vacilantes de su aliado principal.
Y lo viene estando casi desde siempre las Naciones Unidas. Pasé en la Organización cuatro de los años más interesantes de mi vida profesional, a caballo entre los setenta y ochenta. Ya por entonces apuntaba maneras en su atonía a la hora de resolver crisis y conflictos. Pero al menos eran tiempos de los grandes políticos del siglo pasado como Reagan, Kohl, Breznev, Juan Pablo II; el tiempo de los largos discursos de Fidel Castro, de los desvanecimientos de Gromyko, de las chuladas de Sadam Hussein siempre en liza con Irán. La ONU era, para los jóvenes diplomáticos, la mejor escuela donde doctorarse en la profesión.
