Poner en evidencia el sectarismo del CIS y sus fallos más que sospechosos no viene mal tras las elecciones en Castilla y León del pasado domingo. Siempre exagera las expectativas electorales de la izquierda y baja las del centro derecha.
El CIS de Tezanos ha vuelto a subestimar a los partidos de derecha en beneficio del PSOE y otras candidaturas de izquierda. La encuestadora pública vaticinó para las listas del Partido Popular y Vox 5 puntos menos de intención de voto de la que al final han conseguido, mientras que las listas de IU, Podemos y PSOE las infló en casi 7.
Tengo mis dudas de que sus encuestas influyan en el voto, de modo que ciudadanos dubitativos se apunten al “ganador” según Tezanos. Pero ya se ve que él lo piensa, o al menos quiere dar ánimos a la izquierda. Impresentable y carente de profesionalidad.
Los resultados ofrecen múltiples análisis, dentro de una síntesis clara: gana el PP, el PSOE mejora y Vox crece menos de lo esperado. Vox, de nuevo, decisivo. En el rallye electoral autonómico, es la tercera carrera, tras Extremadura y Aragón. En las tres autonomías el resultado es concluyente: la mayoría de los ciudadanos quiere un gobierno de centroderecha, entre PP y Vox, o un gobierno en minoría del PP.
Santiago Abascal ha garantizado que las tres comunidades pendientes de acuerdo esperan un cambio de rumbo y lo tendrán, “podemos garantizarlo”. La fórmula puede ser un acuerdo de gobierno sin entrar a formar parte de él, como sucede con buen resultado en la Comunidad Valenciana, o entrando a formar parte del gobierno.
Conviene desbloquear la situación actual, muy calculada, pero que requiere formación de gobiernos, sin cerrazón por parte de nadie sino dialogando. Materias como servicios sociales e inmigración tienen en PP y Vox confluencias. Han de buscar puntos en común y cesiones, porque la realidad no es blanco o negro, sino muchos grises, que no significa debilidad o inconsistencia, sino valorar realidades plurales y variables.
En Aragón parece cercano que Jorge Azcón lo logre; también, Mañueco; pero también lo logrará Guardiola en Extremadura, pese a las dificultades iniciales. Mandan los votantes, mandan los ciudadanos, no el talante negociador o no de un líder. Se teme a Santiago Abascal, dentro y fuera del partido, porque no puede repetirse entrar en gobiernos autonómicos y salir por una cuestión que se presenta inasumible.
El PSOE ha recuperado terreno en Castilla y León, y a los ojos de todos. Oxígeno para Sánchez. Tal vez efecto del “no a la guerra”, y acaparando el voto útil de las izquierdas, prácticamente laminadas en estas elecciones. Se Acabó la Fiesta (SALF), Alvise, ha duplicado en votos a Podemos. Como en Aragón, Cortes menos fragmentadas.
Abascal debe abandonar su postura de ataque permanente al PP. Se le pide que facilite al PP gobernar, sin intentar humillar nadie a nadie. Abascal insiste en que no quiere poltronas, sino medidas concretas y plazos. ¿Y una vez pactado, dará garantías de que él no abandonará en bloque los gobiernos autonómicos? Debe dar esa garantía.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
