El estudio sobre educación PISA de 2025 registra los peores datos de la última década entre los alumnos españoles. Alumnos de 15-16 años, 956 centros educativos y casi 30.000 estudiantes han participado para este informe que lleva a cabo la OCDE, por lo que es una amplia muestra representativa. El anterior informe es de 2022.
El estudio evalúa las competencias de los estudiantes en áreas como Matemáticas, Lectura y Ciencias, y permite comparar los resultados obtenidos en los distintos territorios españoles y europeos.
Tan amplia muestra da mucha seguridad, y en este caso una honda desilusión y preocupación, pues es un auténtico descalabro: los alumnos pierden el equivalente a dos cursos en una década. Demoledor.
Ceuta y Melilla, a la cola, pero nefasto el resultado en País Vasco y Comunidad Valenciana. Los alumnos españoles ya están por debajo de Eslovenia, Malta y Portugal.
No es casualidad que, al comentar el nivel de nuestros estudiantes con profesores de diversas ciudades en estos años, venían advirtiendo del deterioro, de la bajada de nivel de los alumnos. No ha sido una sorpresa, por desgracia, conocer los resultados del informe PISA.
Desde la CECE han mostrado preocupación por esta caída del rendimiento escolar en España, y reclaman evaluar las reformas educativas antes de legislar.
Alfonso Aguiló, presidente de CECE, ha destacado que la urgencia educativa “empieza por la comprensión lectora, sobre la que se apoyan buena parte de los demás aprendizajes”.
Aguiló reclama una evaluación pública y rigurosa del impacto de las políticas educativas de los últimos años antes de anunciar nuevas reformas, contando con representantes del profesorado y familias así como expertos independientes
Es muy razonable lo que pide Alfonso Aguiló. “No pedimos que no se legisle. Pedimos que, antes de más reformas, sean leyes o reales decretos, sepamos qué ha funcionado, qué ha fallado y por qué. No basta con evaluar a los alumnos; tenemos que evaluar también las decisiones educativas y políticas”, ha señalado el presidente de CECE.
La legislación influye, por supuesto, pero también hemos de reflexionar todos ante estos datos de PISA. Falla la comprensión lectora, la cultura del esfuerzo y el uso razonable del móvil y las nuevas tecnologías.
Ante este triple reto de LEM, utilizando las siglas de “lectura”, “esfuerzo” y “móvil”, como si se tratara de un tridente ofensivo de un equipo de fútbol, hay que profundizar en cómo colaboran las familias. No puede dejarse todo bajo la responsabilidad del sistema educativo, la legislación: se puede y se debe mejorar en las familias el fomento de la lectura, de la cultura del esfuerzo y de un uso adecuado del móvil.
Y, por supuesto, ser rigurosos en cómo influye la enseñanza de una lengua co-oficial, pues tal vez no es casual el dato de Comunidad Valenciana y País Vasco.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
