Sánchez es un cáncer

Escribo estas líneas unas horas antes de que se celebren en toda España concentraciones de apoyo a Ceuta, defendiendo su españolidad y pidiendo que vuelva la normalidad a esta ciudad tan castigada desde hace tiempo, pero sobre todo desde el 30 de julio, con la invasión de más de 72.000 inmigrantes, en su mayoría marroquíes. La normalidad es que regresen a su país, todos, adultos y menores.

Seguro que las concentraciones son un éxito de participantes –entre los que me contaré– y de brindar todo el apoyo a Ceuta. Seguro que habrán abundado gritos pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez, y de Marlaska, que –junto con todo el Gobierno– desautorizan a la ministra de Defensa, Margarita Robles, diciendo que no recibieron información sobre la invasión que se estaba preparando para el día 30.

Hay tantos asuntos escandalosos bajo la presidencia de Pedro Sánchez que es difícil seleccionar el más escandaloso. Desde luego, la inacción en Ceuta está entre las candidatas a figurar en el “museo de los horrores” que Sánchez ha ido construyendo, y nos ha ido metiendo a los españoles.

La fiscal jefa de Ceuta ha afirmado que hay agresiones sexuales casi cada día. ¿Qué feminismo puede defender el PSOE, el Gobierno? ¿Se notará en las urnas?

Probablemente es cierto que o la democracia española acaba con Sánchez, o Sánchez acabará con la democracia. Pienso que no exagero, y mi preocupación es que todavía hay un cierto número de españoles –no la mayoría– que tal vez no lo ven tan grave.

Nada escapa a su afán de perpetuarse en el poder, con una dictadura que ahogue todo atisbo de pluralidad y de primacía del Estado de Derecho. La Justicia y los medios de comunicación son su obsesión. Sabe que no puede ir a cualquier medio para ser entrevistado, no se atreve. 

Basta repasar la entrevista en la SER el pasado lunes para percibir un hondo dolor de cómo es Sánchez. Impensable que permitiera ser entrevistado por Carlos Herrera, Vicente Vallés o Carlos Alsina, por poner algunos nombres prestigiosos que le acorralarían con profesionalidad.

En la SER acusó a Rusia e Israel –y de “propina” a la internacional ultraderechista– de estar detrás de la invasión del 30 de julio. Continúa exculpando a Marruecos, y aumenta la convicción de que Marruecos le tiene como rehén por algún motivo inconfesado. Israel lo calificó como “mentiras” y Rusia ha pedido pruebas ante esa grave acusación: Bruselas ha desmentido a Pedro Sánchez y ha negado que Rusia esté implicada en el asalto a Ceuta. ¡Vaya patinazo mundial!

Sánchez está tan acostumbrado a mentir, que no distingue mentiras grandes, medianas o pequeñas.

Alguien ha dicho que Sánchez es más “leal” con el Rey de Marruecos que con el Rey de España. Discrepo: la palabra “lealtad” no existe para Sánchez, solo sabe de intereses y de pánico, y en estos momentos está en “modo pánico” con Marruecos. Al Rey de España no le perdona la escena en Paiporta: el “galgo” Sánchez huyendo a toda prisa por los insultos y Felipe VI aguantando allí.

Pedro Sánchez no es solamente un lastre para el PSOE, para España, para Europa. Es un cáncer. En política exterior, y más tras lo sucedido en Ceuta, somos el “hazmerreír” del mundo, como ha dicho Arturo Pérez-Reverte. 

En España Sánchez se ha vendido a independentistas, filoetarras y populistas, y lo va a intentar de nuevo en las próximas elecciones generales, que probablemente adelante a los primeros meses de 2027, alegando su “responsabilidad” por no lograr que se aprueben los presupuestos.

Sánchez ha ido colocando sus peones en las autonomías pensando en las elecciones generales, aunque sus fichas se han dado de narices, pero a él no le importan nada las autonómicas, solo tener el apoyo ciego de las mujeres que ha ido situando: María-Jesús Montero en Andalucía, Pilar Alegría en Aragón, Diana Morant en la Comunidad Valenciana (que está ganando sobrados motivos para un batacazo descomunal, pero ella es incondicional de Sánchez y de Zapatero).

En el PSOE falta valentía para reaccionar. Amagos de Page, palabras sin más. Con ocasión de la crisis de Ceuta Page vuelve a elegir: proteger a Sánchez antes que estar al lado de los españoles. Y el PSOE de Castilla-La Mancha, en vez de apoyar a Ceuta, boicotea las concentraciones.

No hay un candidato alternativo en el PSOE, y si lo hubiera lo fulminaría Sánchez. ¿Es posible una escisión del PSOE? No lo veo posible, aunque en otro país tal vez tuviera opciones. Ha institucionalizado un pesebrismo de compra continua de voluntades y de acallar la crítica, que también obliga a todo periodista y todo medio a apelar a su conciencia y profesionalidad.

Pocos se plantean por qué Marruecos reclama Ceuta y Melilla, por qué miles de personas abandonan Marruecos. Ceuta y Melilla son utilizadas como cortina de humo para desplazar la atención de los problemas internos marroquíes: desempleo, desigualdades territoriales, falta de oportunidades para miles de jóvenes, sanidad deplorable, tensiones del Rif, Argelia. Mientras, el Rey de Marruecos tiene una fortuna inmensa.

Sánchez solo se irá si las urnas le impiden gobernar. El cáncer en democracia tiene esa curación.

Imagen generada por Crok

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.