José Luis Rodríguez Zapatero es el primer expresidente de la democracia española que es imputado. Le hemos visto en la campaña de las elecciones andaluzas en primera línea, en varios actos, como revulsivo para el PSOE, y también a Griñán y Chaves. Ha sido asombroso.
Si duro ha sido el resultado del 17M para el PSOE, la imputación de Zapatero es mucho más grave. Como a Pedro Sánchez se le abuchea allí donde va, el PSOE ha recurrido una y otra vez a ZP, y ahora la imagen de la UDEF registrando el despacho del expresidente –y llevándose unas cuantas cajas– es más elocuente que mil palabras.
El auto dictado por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 habla de una supuesta estructura “organizada y estable” dedicada al tráfico de influencias, el blanqueo de capitales, la falsedad documental y la canalización de fondos a través de sociedades instrumentales.
Según la resolución judicial, ZP estaría “en el vértice” de esa red, usando su posición institucional y contactos tanto en España como en el extranjero.
¿Decidirá el juez detener a ZP? Respiración contenida entre los socialistas.
Si se hace caso a Iván Redondo que alude a la importancia de las emociones en el voto, habría que ver ahora a casi el millón de votantes socialistas el 17M lo que votarían. La UDEF ha esperado a actuar después de las elecciones andaluzas, porque si lo hubiera hecho la semana pasada el bombazo sería de enormes consecuencias electorales.
Bruselas, el Consejo de Ministros… El caso de Plus Ultra ya llevaba coleando cinco años. No se puede decir que es repentino.
Zapatero había afirmado que “ser socialista es, normalmente, tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. A su lado, cuando Ábalos afirmó que “soy feminista porque soy socialista”, son frases que resuenan en nuestra memoria, y golpean en estos momentos especialmente.
Pedro Sánchez, haciendo malabarismos, ha dicho que respeta a la justicia, concede la presunción de inocencia de ZP y que le brinda todo su apoyo. Sánchez puede decir cuatro cosas distintas a la vez, a la vez que da órdenes al PSOE de atacar a los jueces.
Resulta llamativa la reacción del PSOE ante la imputación de ZP: dicen que se trata de una persecución judicial, y de algunos medios de comunicación. Es un auténtico insulto a todo demócrata, sea del partido que sea, porque dinamita las bases de la necesaria separación de poderes en una democracia.
Desacreditar a la Audiencia Nacional en este caso sugiriendo una supuesta injerencia política o prácticas de “lawfare” es más que preocupante, y no es la primera vez.
Es imprescindible respetar las resoluciones judiciales, también las que afectan a los políticos. Lo contrario genera desconfianza en los ciudadanos.
Pedro Sánchez ha pedido defender el “buen nombre” de Zapatero, como si una imputación supusiera descalificar. Cuando se le ha imputado es porque se han visto motivos, no por hacer daño a una persona.
José Luis Calama, juez de la Audiencia Nacional, ha citado el próximo 2 de junio como imputado a Zapatero. No es de recibo que el PSOE haya hablado de que la derecha y la ultraderecha nunca han perdonado los avances en las dos legislaturas de Zapatero.
En el ámbito judicial las decisiones y sentencias pueden ser recurridas. Para eso existen los recursos. Pero las descalificaciones genéricas, sobre todo en casos que señalan gravemente a un líder político, dinamitan el Estado de Derecho.
Parador de Teruel, Koldo, Ábalós, las elecciones andaluzas…todo queda en segundo lugar, porque la imputación de ZP ocupa la primera línea. Esta sí que es la prioridad nacional…y sobre todo para el PSOE.
imagen de Grok
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
