Ciencia y fe

Siempre ha sido interesante profundizar en el diálogo entre ciencia y fe, y probablemente más ahora. Por eso, las jornadas organizadas por el Obispado de Teruel y Albarracín, abiertas a toda la sociedad, son una buena noticia, porque Teruel no debe ni quiere renunciar a los grandes debates culturales de la humanidad, tiene la inquietud de no descolgarse,  y tiene profesionales para unas ponencias de calidad.

“Entre la tierra y el cielo” son unas jornadas para apoyar y disfrutar. Del 9 de abril al 29 de mayo. Cuatro grandes ejes: ciencia, historia, arte y fe.

Desde posiciones simplistas, a lo largo de la Historia se han querido oponer ciencia y fe. La ciencia no está reñida con la fe, la fe no teme ni ataca la ciencia. Fe y ciencia no se oponen sino que se complementan para llegar a la verdad. Si se asume que la fe es una dimensión sobrenatural, por encima de lo natural, pero no irracional, se empieza a recorrer un camino que siempre ha de ser de cooperación.

Ciencia, razón y fe están experimentando un acercamiento que en otros momentos parecía impensable. Ha influido el alto prestigio de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, insistiendo en la racionalidad de la fe y el conocimiento de la verdad, sin tensiones ni oposiciones. La Iglesia no es una especie de gueto espiritual que nada tiene que ver con los logros científicos del hombre, sino que es un garante cierto en defensa del hombre ante una ciencia sin sentido que se puede volver contra el propio ser humano, más evidente aún tras las tragedias que se han vivido hace poco en el mundo.

Recuerdo que en Valencia, hace 30 años, un grupo de profesores universitarios, intelectuales, abogados, médicos y otros profesionales, organizaron en el despacho de uno de ellos un ciclo de coloquios bajo el título “¿Es razonable tener fe?”. Fueron sesiones interesantes, a lo largo de un curso académico, y entre los asistentes había algunos que se declaraban no creyentes por pensar que no era razonable creer. A mí me invitaron a impartir una sesión.

Al acabar el ciclo en Valencia, varios admitieron que habían captado que sí es razonable tener fe, que no hay oposición entre razón y fe, entre ciencia y fe. Uno de ellos me comentó: “He visto con claridad que es más razonable tener fe que no tenerla”.

Exposiciones, conferencias y actividades culturales integran el programa de estas jornadas. Abundarán datos, fechas, razones, pero también se busca potenciar la capacidad de contemplar y asombrarse, necesaria  para avanzar en el conocimiento.

Eduardo Riaza, profesor de Física, disertará sobre “Algunos retos de la ciencia”, para subrayar la escasez de vocaciones científicas en Europa. Estela Aldave, doctora en Teología, tratará las numerosas referencias bíblicas sobre los cielos. Diversas conferencias en el Claustro del Obispado.

Se quiere divulgar, acercar, dialogar, en un programa interdisciplinar, que ojalá tenga continuidad de alguna manera en años posteriores, porque los grandes temas de la humanidad conviene que sean tratados periódicamente, no solamente como algo aislado.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.