No todo lo que se hace con buena intención resulta acertado, a veces por abarcar cuestiones no previstas. Es lo que está sucediendo con los talleres, organizados por la Diputación de Teruel y la Asociación de Periodistas de Aragón, sobre “Prensa sin edad” sobre desinformación y bulos. Diez talleres entre septiembre y noviembre, uno en cada comarca en las bibliotecas municipales. Son gratuitos, financiados por la Diputación.
Se pretende ayudar, sobre todo a los mayores, a detectar noticias falsas y bulos. Parece que hay satisfacción por el número de asistentes.
Es positivo en estos talleres explicar cómo hemos pasado en la sociedad de la información de ser sujetos pasivos a ser “activos”, destacando el papel de las redes sociales. También, difundir cómo es el trabajo de los periodistas.
Mi asombro es que se hace especial hincapié en los bulos y fake news desde una perspectiva de género, tal como se publicó en estas páginas el pasado 17 de octubre.
No sé si el contenido ha sido diseñado por la Diputación, puesto que financia estos talleres, o lo ha dejado en manos de quienes están impartiendo estos talleres por parte de la Asociación de Periodistas de Aragón. No creo que la propia Asociación de Periodistas de Aragón, por su gran número de actividades, haya incluido la “perspectiva de género”, ni tampoco la Diputación de Teruel. Lo más probable es que sea elaboración de quienes imparten estos talleres.
Si se financian unos talleres sobre desinformación y bulos, no parece que sea procedente incluir una perspectiva de género. Bastante materia hay para abordar sobre la información y los bulos: respetar el contenido por respeto a los asistentes.
La perspectiva de género se ha ido abriendo paso en estos años, entremezclándose con la ideología de género: como su nombre indica, es una “ideología”, no es una ciencia. Aunque en ciertos sectores se presenta como algo sólido y que hay que asumir, yo he comprobado en muchas ocasiones que no se sabe bien a qué se alude con perspectiva de género o ideología de género.
Sin apenas análisis, solo como algo que suena a moderno y progresista, se habla de ello, en mi opinión con poco espíritu crítico. Parece salirse del guión tratar el género en estos talleres, pues es algo ajeno a su contenido y financiación. O eso me parece a mí.
Algunos asocian la ideología de género a igualdad de derechos de hombres y mujeres y evitar la discriminación sexual. En eso estamos todos de acuerdo, pero sin llamarle ideología de género, que algunos quieren imponer pese a las numerosas críticas.
En el origen de la ideología de género está que el sexo no es algo biológico, sino de libre elección. Uno se puede sentir mujer hoy, mañana hombre, y pasado mañana neutro. Libre orientación sexual: heterosexual, transexual, homosexual. Y esto se enseña así con centros escolares de España a menores de edad. No es algo ingenuo ni cuestión de moda: tiene muchas consecuencias educativas, afectivas y familiares.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
