En el Renacimiento fueron monarcas y papas los que hicieron de mecenas de numerosas publicaciones de la época
El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes y Shakespeare. Para conmemorar esta efeméride la UNESCO celebra el “Día del Libro” que sirve para fomentar la lectura y contribuir a la difusión del progreso social, cultural y científico y al placer de ampliar el conocimiento.
La exposición de la “Feria del Libro” en los Jardines de los Viveros de Valencia nos proporciona la posibilidad de asistir a la presentación de obras y comprobar el trabajo de los escritores y estudiosos con sus nuevas publicaciones, así como observar la labor editorial valenciana, la proliferación de los soportes informáticos y la importancia del libro en la red de internet.
Hacia mediados del siglo XV, Johannes Gutenberg inventó un instrumento de fundición para la producción de tipos móviles en la imprenta. Las primeras impresiones sobre papel fueron realizadas utilizando tipos de letras móviles ajustadas a una prensa de mano. Fue un hecho trascendental para la difusión de la cultura. Hasta ese momento, sólo se difundían los escritos a través de manuscritos, sobre papel o sobre vitela, a los que accedían ámbitos muy reducidos: las clases cultas y las privilegiadas. Con la propagación de la imprenta en los albores del Renacimiento se conformará una nueva mentalidad y una sociedad más culta. En la actualidad, numerosas ediciones de libros son debidas a empresas privadas y a la colaboración de entidades culturales públicas; en el Renacimiento fueron monarcas y papas los que hicieron de mecenas de numerosas publicaciones de la época.
Un cuento de la cultura islámica recogida en la obra “Las mil y una noche” dice: “cuando el ánima nuestra no se alegra con la belleza del cielo, ni con los jardines, ni con el dulzor de la brisa, ni con la contemplación de las flores, no nos queda otro remedio que acudir al libro.
El rey Juan I, el Cazador, Amador de la Gentileza, Príncipe refinado contribuyó al desarrollo de las letras, fundando en su palacio una escuela de “Gaya Ciencia”, donde se celebraban veladas literarias, valoró el trabajo literario e hizo surgir una aristocracia palatina. El impulso real por las letras supuso que se tradujeran numerosas obras latinas y se realizaran composiciones literarias en valenciano.
Una de las facetas que cabría resaltar de Alfonso el Magnánimo es que se sintió y actuó como un verdadero monarca del Renacimiento. Un librero florentino de finales del siglo XV, Vespasiano de Bisticci, señaló que los hombres de ciencia de su tiempo habían disfrutado de dos sobresalientes benefactores: el papa Nicolás V y el monarca Alfonso, rey que fue gran amante de los libros y de todas las artes y afirmó: “los libros son, entre todos mis consejeros, lo que más aprecio porque ni el temor, ni la esperanza les impiden decirme que tengo que hacer”, y albergó en el Palacio Real de Nápoles una extraordinaria biblioteca, parte de ella depositada en la actualidad en la Biblioteca Valenciana. El mismo Alfonso el Magnánimo adoptó la divisa “Vir sapiens dominabitur astris”, leyenda inscrita en un libro, convirtiéndose en el primero de los príncipes seglares en llevar “el saber” como “insignia”.
Los duques de Calabria hacían gala de ser protectores de las Letras. Su mecenazgo se extendió a las bellas artes: literatura, pintura, música, etc.
Un aforismo popular afirma que “los libros han ganado más batallas que las armas”, adagio que fue reflejado por el humanista valenciano Juan Luis Vives en su tratado “De concordia et discordia inhumano genere” (1529). Y otra conocida sentencia, en valenciano, mantiene que “els llibres son mestres que no rinyen y amics que no demanen”.
Goethe decía: “Cuando se lee no se aprende “algo”; se convierte uno en “alguien”, y un escritor de la primera mitad del siglo X ya aseguró que “el amigo mejor y más seguro es un libro.... Fortifica tu corazón, sostiene tu espíritu y aumenta tu saber”.
Numerosos escritores han dedicado a lo largo de los siglos alabanzas a los libros. Cabría recordar la “Oda al Libro II” de Pablo Neruda en la que expresa (…) ¿Cuál fue nuestra victoria? / Un libro/ un libro lleno/ de contactos humanos (…)
Se ha escrito que un libro es: lumbre del corazón/corona de prudentes/diadema de sabios/hora de doctores/vaso lleno de sabiduría/compañero de viaje (…).
LAS PROVINCIAS. Opinión. Publicado el sábado 18 de abril de 2026, p. 25
José Vicente Gómez Bayarri es Licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Historia,
Catedrático de Geografía e Historia, Profesor Universitario, Académico de número
de la RACV y Medalla de Plata de la Ciudad de Valencia.
