VIRUS DE IMPORTACIÓN

Existen dos tipos de gafes: los que atraen las desgracias para sí mismos, pero dejan en paz a su entorno y los que, por el contrario, atraen las desgracias para la sociedad, pero benefician al cenizo en cuestión. Pedro Sánchez pertenece a este segundo grupo.

Desde que se encuentra al frente del gobierno, España se ha visto aquejada de todo tipo de tragedias: el coronavirus, el volcán de La Palma, la DANA y otros tipos de gotas frías y ahora el Hantavirus, un problema este último que hubiera podido esquivarse con toda facilidad, pero en el que Sánchez por su propia voluntad y conveniencia, ha decidido zambullirse, importándolo.

El buque Hondius, un crucero de lujo conoció en las inmediaciones de la isla de Cabo Verde varios casos de un virus derivado de los excrementos de roedores y ante el rechazo del gobierno de aquella isla de acoger al buque y repatriar a las 149 personas a bordo, incluidos pasajeros y tripulantes, la OMS pidió a España acogiera al barco y repatriara a las personas a bordo para un examen médico y la aplicación de las oportunas cuarentenas en sus países de origen.

Sánchez vio el cielo abierto. Aunque el hantavirus no es una pandemia ni siquiera una epidemia como lo fue el COVID, pensó que podría valerle no pocas ventajas. La más evidente pero menos importante era "cumplir" con esa dudosa organización que es la OMS, con lo que España se presentaba como un país solidario y humanitario lo que corregiría al alza algunos puntos, su maltrecho prestigio y acaso diera alguna posibilidad laboral a su ministra de sanidad que anda algo nerviosilla con el "encargo" ruinoso de competir con Ayuso a la presidencia de Madrid.

Mucho más importante que lo dicho es el hecho de que las precauciones contra este virus ratonil que se contagia a través de roedores, pero no entre personas, le permitiría repetir a alguna escala los beneficios que obtuvo con el Covid: confinamiento de la sociedad, suspensión de muchas actividades políticas (cierre del Parlamento, suspensión legislativa...). En definitiva, implantar el sueño dorado de ese particular demócrata que es Sánchez: el autoritarismo, el yo mando yo ordeno.

La operación de repatriación de los pasajeros y tripulantes se hubiera podido hacer con toda facilidad desde Cabo Verde contando con el apoyo e diversas compañías aéreas. No se le pedía ninguna preparación clínica especial ya que ninguno de los posibles infectados era caboverdiano. Pero aquel pequeño país que vive principalmente del turismo no quiso asumir el más mínimo riesgo que pudiera afectar a un posible descenso en el número de visitantes.

Sánchez no tuvo ninguna duda en asumir ese riesgo en las islas Canarias y sin consultar siquiera al presidente Clavijo dio el visto bueno a la entrada del buque en Tenerife.

Confiemos en que todo se resuelva bien y el turismo canario -principal fuente de ingresos, como lo es también en Cabo Verde, pero en mucha mayor escala, 17 veces superior en Canarias- no se vea afectado.

Salga mejor o peor, el mal ya está hecho y una vez más hemos de poner un cero a nuestro gobierno y a su presidente.

  • Jorge Fuentes Monzonís-Vilallonga es Master en Ciencias Políticas y Económicas y Derecho. 
    Diploma de Altos Estudios Internacionales. Embajador de España en Bulgaria en 1993. 
    Primer Embajador de España en Macedonia en 1995. 
    Embajador de España en Bruselas WEU en 1997, entre otros cargos.