El proceso de regularización de migrantes que el Gobierno aprobó el 14 de abril está en boca de todos. Es una decisión muy importante para la sociedad, porque supone analizar el flujo migratorio, las repercusiones en derechos y deberes, los abusos, el presente y el futuro. Pedro Sánchez lo ha hecho con improvisación y ligereza.
En España hay unos 10 millones de personas que han nacido en el extranjero, contando los que han adquirido nuestra nacionalidad. Además, unos 7000.000 irregulares.
Uno de cada cinco que vivimos en España es extranjero. ¡Quién nos lo iba a decir hace 25 años! Razonemos con cabeza y corazón:¿vendríamos a España si fuéramos ucranianos, colombianos, venezolanos o cubanos? Los extranjeros aumentan. Hay 3,5 millones de españoles trabajando en el extranjero: lo que a unos atrae a otros aleja.
Los españoles que emigran son ingenieros, enfermeras, médicos…que ven multiplicado por cuatro o por seis su salario ¿volverán cuando hayan ahorrado? Mantienen sus vínculos con España. También los extranjeros con su país, que en 2025 enviaron a sus países remesas por valor de 12.207 millones, cada año más.
Pienso que hemos de agradecer a los extranjeros que nos elijan para vivir y traer a sus familias. Son un pilar básico en nuestra economía y hay sectores que están mayoritariamente en manos de extranjeros, con trabajos que los españoles descartan, por su dureza física o una remuneración en torno al SMI. Agricultura, construcción, restaurantes, bares, cuidado de personas mayores, limpieza de casas y comercios, etc.
Cotizan y aportan mucho. También reciben educación gratuita, sanidad gratuita, servicios sociales impensables en sus países. Indudablemente son una carga en la Sanidad, pero también el personal docente sabe que habría que cerrar aulas e incluso centros si no hubiera alumnos extranjeros. Seamos justos y valoremos en conjunto.
Los irregulares son parte de la economía sumergida, fuente de abusos. Un amigo es contrario a la regularización masiva porque es legalizar las mafias, saturar más la sanidad y los servicios sociales. También se argumenta que Pedro Sánchez no debería haber tomado esta decisión, sino someterla a referéndum por sus amplias repercusiones.
Alguien me ha sugerido una solución interesante: que se pudiera contratar a un migrante con el solo aval de un español que responda por él, lleve quince días o cien en nuestro país. Que no sea el Gobierno, sino cada español que asuma la responsabilidad, y así lograr que se le pueda contratar legalmente, cotizar, aportar y recibir. Para pensar.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
