Caída de natalidad y ratios escolares

La preocupante caída de natalidad en España tiene graves consecuencias. No es alarmismo sino un ejercicio de realismo y sentido común.

La máxima preocupación es la familia, la sociedad, el envejecimiento de la población y la falta de niños. Eso afecta a todo, y mucho: hay que reforzar y aumentar el número de residencias de la tercera edad, los servicios de ayuda domiciliaria –no necesariamente públicos, pueden ser empresas privadas-, prever la pensiones, y un largo etcétera.

Sobre la educación, si hablamos con profesores, inciden en las dificultades docentes para equiparar lo que se enseña a alumnos que vienen de países con unos conocimientos inferiores a los españoles, en que a veces no se sabe en qué curso incorporarles por su edad, y en que el idioma es una indudable dificultad docente.

Todo eso es cierto, pero se está escondiendo el grave problema de que disminuyen los alumnos ¡y no digamos si no hubiera extranjeros! El Gobierno ha aprobado el Proyecto de Ley de Horas y Ratios, que ha de ser aprobado por el Congreso, disminuyendo las ratios por aula y las horas de docencia.

En el texto aprobado, se prevé en Primaria 22 alumnos en vez de los 25 actuales; en Secundaria, 25 estudiantes por clase, en vez de los 30 actuales. Y el Gobierno ha anunciado que revisará las ratios en Infantil de 0 a 3 años para mejorar la atención, reduciendo las ratios exactas en el primer ciclo de Educación Infantil ¡mediante Decreto!

Alfonso Aguiló, presidente de CECE, ha protestado y avisado: bajar la ratio de las escuelas infantiles supondrá para muchas una elevación de precios a las familias que las llevará al cierre. Desde luego, es una medida que el sectarismo del PSOE aprobará con toda intención, sin contar con la sociedad, con las familias, y con la ingenuidad o el sueño en que parece estar instalada la sociedad española. España no es país para ingenuos, o no debería serlo.

El argumento, también de los sindicatos este primero de mayo, es mejorar la calidad educativa. No se está diciendo toda la verdad, casi todo el mundo calla o no se da cuenta. Se acercan elecciones generales y se contenta a los votantes actuales, pero sin importar nada el futuro inmediato. 

En 10 años la natalidad ha caído un 18% en España. La Educación Primaria ha perdido más de 200.000 alumnos en los últimos 7 años, y se nota en las muchas vacantes que hay en centros públicos, y no digamos en zonas del interior o despobladas.

Hay muchas plazas vacías en centros públicos, y colas de espera para matricular en centros concertados y privados. Algo grave está afectando a la calidad y algo grave en no reconocer la realidad, ya que los centros concertados y privados también prestan un servicio público.

¿Qué pasaría si hubiera un cheque escolar y cada familia tuviera una cantidad de dinero para llevar a su hijo al centro educativo que deseara? En partidos políticos de izquierda y los sindicatos de izquierda ni se nombra esa hipótesis, genera pavor y ni se contempla, sino que hay que mejorar la enseñanza pública: sí ¿pero cómo?

Si se sigue como hasta ahora, la baja natalidad vaciará aulas de Primaria y Secundaria, con unos 700.000 alumnos menos en 2035. Madrid y Cataluña lo notarán más. 

Un informe de la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación acaba de aportar estos datos más que preocupantes.

El catedrático de Sociología de la UNED Miguel Requena ha elaborado este informe, que incorpora proyecciones para 2030 y 2035, recordando el dato de que en 2024 se registró la cifra de natalidad más baja en más de un siglo, con 318.000 nacimientos, mientras que la fecundidad es “ultrabaja” (1,1 hijos por mujer).

España entra en una etapa de ajuste en las enseñanzas, “lo que obligará a replantear la organización de centros, plantillas e infraestructuras (…) y el sistema educativo español debería prepararse para una reorganización profunda de sus recursos materiales y humanos”.

Con pueblos sin menores de edad, con plazas vacantes en centros públicos de las ciudades, no parece que haya nadie que haya estudiado a fondo lo que ya es una realidad y lo que se avecina. 

La “gran solución” del Gobierno es bajar la ratio en las aulas, para salvar unas cuantas, y muchos centros escolares en peligro. Y se subraya que es para mejorar la calidad.

El Gobierno ha visto que, electoralmente, le conviene este proyecto de ley para ganarse al profesorado y un aparente bálsamo para las familias. Y de paso aumenta su política de ahogar la enseñanza de iniciativa social, que tanto persigue el estatalismo a ultranza de algunos partidos políticos, cuyos líderes llevan a sus hijos con frecuencia a centros no públicos. ¡Viva la coherencia!

No es solamente un problema a nivel estatal, también en comunidades autónomas y municipios hay que afrontar lo que se nos avecina. La pena es que los políticos piensan solamente en el hoy y en conservar su puesto en las próximas elecciones.

 

Imagen de Grok

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.