El 23F de 1981 tuvo lugar, como nadie ha olvidado, el intento de golpe de Estado con la entrada en el Congreso de los Diputados, de Tejero y de un grupo de guardia civiles, la mayor parte de ellos ignorantes de lo que estaban haciendo y de lo que estaba ocurriendo.
Han pasado 45 años desde entonces. No es una cifra redonda. No es ni medio siglo ni un siglo. Hasta ahora, en cada 23F se hacía una moderada referencia a lo ocurrido en 1981 y nada más. Pero he ahí que este año, sin saber exactamente por qué, la fecha viene envuelta en mucho revuelo, sobre todo por la desclasificación de los papeles referidos a aquel acontecimiento.
Y como ya sabemos que Sánchez no da una puntada sin hilo, nos preguntamos ¿a qué viene esto?, ¿por qué hay que reabrir la cuestión del fallido golpe? Es correcto que cada año se hable del asunto y se conjure la posibilidad de cualquier otra intentona golpista. Pero ¿Qué malévola intención hay tras la algarabía que se ha producido este año?
¿Acaso se trata de entretener a la opinión pública durante unos días para evitar que se hable siempre de lo mismo (Begoña, David, Ábalos, Koldo, Cerdán etc.)? ¿O se trataba de descubrir entre los papeles desclasificados algún rastro que pudiera perjudicar a la derecha o más específicamente, que desvelara algún error grave del entonces Rey, Don Juan Carlos?
Si alguno de esos era el objetivo del gobierno, a Sánchez le ha salido el tiro por la culata ya que la desclasificación está reafirmando el papel decisivo y valiente que Don Juan Carlos desempeñó en aquella ocasión, frenando los pasos dados por algunos generales, en especial Milán del Bosch que ya había sacado los tanques a la calle e impidiendo el éxito de un golpe de Estado que hubiera vuelto a un régimen militar acabando con nuestra democracia.
Una vez reafirmado el papel decisivo del Monarca jugó en 1981, ¿Está intentando el presidente Sánchez aprovechar el prestigio recuperado por Don Juan Carlos para propiciar su regreso a España? Permítanme dudar que tal fuera el propósito ya que la falta de entusiasmo de Sánchez hacia el Rey emérito es bien conocida.
Pero lo cierto es que ese está siendo el efecto de la desclasificación y muchos españoles estaríamos satisfechos con el regreso del Rey padre dejando atrás su exilio en Abu Dabi instalándose dignamente en el lugar que la Casa Real decida -en la Zarzuela o fuera de ella, en compañía de la reina Sofia o a una distancia respetuosa de ella- evitando así el grave riesgo de que Don Juan Carlos falleciera fuera de España con el desprestigio para nuestro país que ello conllevaría en nuestro entorno y también entre una buena parte de nuestro pueblo.
No es seguro que se utilice la oportunidad, pero sería conveniente aprovechar la ocasión para resolver este problema que nos acecha. Habría que correr el pequeño riesgo para dar un paso adelante con coraje y decisión.
El gobierno se "desentiende" del asunto dejando la solución en manos de la Casa Real, aunque todos sabemos cómo respira al respecto. Los rufianes, los filo-terroristas y los comunistas son claramente antimonárquicos. La derecha se ha manifestado rotundamente en favor del regreso.
Sin duda en los primeros momentos después de la llegada los habituales de siempre removerán las aguas para perjudicar en lo posible a la Corona, pero me atrevo a decir que no llegaría la sangre al rio y que el revuelo se calmaría, envuelto en las zozobras de cada día.
Muchos de nosotros queremos al Rey Don Juan Carlos en España ya.
Imagen: eldiarioes
Jorge Fuentes Monzonís-Vilallonga es Master en Ciencias Políticas y Económicas y Derecho.
Diploma de Altos Estudios Internacionales. Embajador de España en Bulgaria en 1993.
Primer Embajador de España en Macedonia en 1995.
Embajador de España en Bruselas WEU en 1997, entre otros cargos.
