Venezuela llora

Venezuela sufre ahora las consecuencias de dos terremotos y las consecuencias de 27 años de dictadura bolivariana. Hugo Chávez y Nicolás Maduro han logrado empobrecer el país, eliminar servicios básicos de protección, debilitar la Sanidad, y por eso los daños humanos y materiales son gigantescos. Expulsaron y se adueñaron de las ONG. 

Los venezolanos carecen de máquinas, de equipos que les ayuden con eficacia. Sacan los cascotes de las casas con sus manos. Nada les detiene, pero es porque casi nadie les ayuda. Un Estado fallido, un Estado corrupto, un Estado ineficaz: es la dolorosa herencia que ahora trágicamente les golpea con una fuerza cruel.

Venezuela está recibiendo ayuda de Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Estados Unidos, España… Por nuestra parte, se envió la UME inmediatamente, lo cual me parece que fue acertado, aunque nuestra memoria nos recuerde que el Gobierno no envió a la UME a Valencia por la Dana hasta pasados cuatro días, mientras la ministra Margarita Robles lo intentó justificar con aquello de que “la UME no está para eso”.

Sin embargo, la Unión Europea no está ayudando, sino simplemente expresando una solidaridad de despacho. Penoso. Injustificable, con los abundantes medios humanos y materiales de los que dispone la Unión Europea.

Ayudar a Venezuela es una obligación de todos en estos momentos, aunque sufra las consecuencias de una dictadura que ha esquilmados los recursos en el mantenimiento de servicios, que ahora echan en falta. Maduro tenía dinero para pagar a su guardia personal de soldados cubanos, pero no para mantener actualizados los sistemas ciudadanos de protección y ayuda.

Los seísmos no se controlan, pero las infraestructuras y los servicios públicos sí. Y hay un abandono culpable, un expolio acumulado durante décadas.

Un amigo que trabajó en Venezuela hace décadas me comenta que conoció un país rico, desarrollado, con energía, con recursos naturales y humanos, en progresión. El petróleo les daba muchas garantías.

Tengo amigos venezolanos, también en Teruel, que han abandonado su país y ahora viven, solos o con sus familias, en España. Ahora están más en vilo todavía ante las noticias de las dimensiones de los terremotos. A veces tienen parientes y conocidos que han fallecido, o se han quedado sin nada.

Con insuficientes recursos estatales de Venezuela, con insuficiente ayuda internacional, me indigna leer las noticias del pillaje, los saqueos de particulares y de la ayuda humanitaria procedente de otros países.

Me lo cuentan venezolanos: funcionarios uniformados –policías, militares– saqueando, ante la pasividad de las autoridades. Nada, como siempre, ni una palabra. Venezuela lleva 27 años siendo saqueada y ahora también. Impunidad permanente en Venezuela. Cuando escribo estas líneas, ya son más de 1.700 los fallecidos.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.