Me ha sorprendido la película “Los Domingos”, por varios motivos. No tenía interés en verla, pero a veces la realidad es inversa a las expectativas: si se espera mucho, suele decepcionar, y al revés. Es lo que me ha sucedido con esta película española.
El argumento es así de sencillo: una joven de 17 años se plantea ser monja, en vez de estudiar una carrera universitaria. Es lista, integrada socialmente, con desparpajo. Hasta que su tía Maite (Patricia López) le sonsaca lo que medita en su intimidad.
De los actores, fenomenales Miguel Garcés, en el papel de padre de la joven; la protagonista, Blanca Soroa (Ainara); y por encima de todos la tía de Ainara (Patricia López), que lo borda. Enhorabuena a la directora, Alauda Ruiz de Azúa.
El título me parece muy apropiado, aludiendo a esas reuniones familiares de las comidas de los domingos, donde afloran ilusiones, planes, afectos y diferencias.
Rodada en el País Vasco, esta película estrenada el mes de octubre pasado tiene excelentes críticas cinematográficas, y un éxito de taquilla.
Me decidí a verla con unos amigos esta película tan premiada. Mejor película Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, Mejor Dirección, Mejor interpretación, trece Nominaciones a los Premios Goya. La siguen premiando. Es la gran triunfadora en los premios Feroz, con cinco premios: mejor serie dramática, mejor directora, mejor actriz protagonista, mejor actriz de reparto y mejor guión.
Marisa Fernández Armenteros, productora ejecutiva de la película, ha dicho que “la habilidad de ‘Los Domingos’ es colocarnos a todos como posibles personajes de esa familia, cada uno con sus razones, con sus verdades, con sus miedos, con sus buenas intenciones”. Coincido, tras haberla visto.
En la película todo rezuma espiritualidad: ritmo fotografía, guión, música del coro. En la película se dice una frase lapidaria: “Espiritualidades hay muchas, pero Dios uno”.
No sé si buena parte del éxito cinematográfico de “Los Domingos” es una cierta vuelta a la fe, a la espiritualidad católica, sobre todo por parte de los jóvenes. Eso piensan algunos, tras recientes encuentros musicales multitudinarios con fondo religioso, o testimonios, o conversiones ante el vacío de una vida sin Dios.
Es probable que un éxito cinematográfico vaya unido a una nueva sensibilidad religiosa. Los jóvenes protagonizan los cambios sociales, y la protagonista es una joven de 17 años, sus amigas, su pandilla. Ser monja, encerrarse en la clausura de un convento, cuando vemos falta de vocaciones y se van cerrando conventos. Silencio en un mundo de ruido. No solo hay espacio para el cine de acción o de ciencia-ficción.
Todo un cúmulo de contrastes que rodean a “Los domingos”, película que aconsejo ver. No necesariamente porque se practique el catolicismo, sino para escuchar y entender decisiones profundas de tipo espiritual, en un mundo que calificamos como materialista y, tal vez por eso, anodino y aburrido. Se tratan prejuicios y perspectivas, con gran respeto y abarcando diversos ángulos. Amena, humana, con diálogos de interés.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
