Una encuesta de El Confidencial Digital ha planteado: “¿Ve a Óscar Puente como sucesor de Pedro Sánchez”. El resultado ha sido que No lo ven un 90.23%, Sí lo ven un 8.82% y Ns/Nc un 0.95%. Unos datos que pienso que reflejan el sentir general.
La encuesta surgió tras declarar el ministro de Transportes, Óscar Puente, que no descartaba dentro de unos años ser el sucesor de Sánchez al frente del PSOE, asegurando que Sánchez no se retirará de la política hasta 2031, tras gobernar un nuevo mandato. A todas luces es una maniobra de distracción, cuando Ceuta es el centro.
El sucesor de Pedro Sánchez es el propio Pedro Sánchez, no tengo la más mínima duda. Juega, fomenta que se lancen globos-sonda, pero nada más.
Los “sucesores” de Sánchez, en estos años, eran mujeres: Nadia Calviño, María Jesús Montero y la aragonesa Pilar Alegría (¿?), siendo portavoz y ministra de Educación.
Hay sectores de la población que ven una ventaja en el hecho de que sea una mujer, por la novedad que supondría en España, o por un sentido o sospechoso feminismo, porque el PSOE tiene ahora un problema muy considerable con el voto femenino.
No han apoyado desde el PSOE a las mujeres de Irán o Afganistán, pero es que la situación se ha agravado. El silencio total ante las agresiones sexuales de inmigrantes a mujeres ceutíes es clamoroso y puede pasarle factura electoral.
No aspira realmente Óscar Puente a ser sucesor de Pedro Sánchez, porque choca con la idiosincrasia de Sánchez de perpetuarse en el poder, o en la oposición para intentar volver al poder, como los sandinistas en Nicaragua.
Ya que no son tiempos de lanzar a una mujer como posible sucesora de Sánchez por los hechos de Ceuta, el ministro Puente se ha prestado a una maniobra clara de distracción. Es tan nefasta la gestión sobre Ceuta que está haciendo el Gobierno que llega la hora de distraer a los españoles.
Y desde luego Óscar Puente es incondicional de Sánchez, y se ha prestado. Es un político al que le gusta la bronca, a tono con su aspecto físico de boxeador. Disfruta golpeando, con o sin ocasión. Siempre hará lo que le diga Pedro Sánchez.
Desde Moncloa partió hace unos días otra maniobra de distracción: atacar a Juan Vivas y achacarle la situación trágica de Ceuta, precisamente a quien se está dejando la piel desde antes de la invasión, avisando de lo que se avecinaba, y es un líder más que aplaudido en Ceuta y en toda España.
Es tan burda la maniobra que el propio Juan Vivas ha dicho: “Le diría al ministro Óscar Puente que deje de estar obsesionado conmigo y que pusiera interés en resolver la situación que vive Ceuta”. Y el intento de Puente de noquear a Madina es penoso.
Las imágenes del traslado de los inmigrantes al Puerto de Ceuta reflejan a la perfección la tensión y el caos, aunque para Silvia Intxaurrondo fue un traslado pacífico y entraron con normalidad. Es tiempo de valentía y de ética periodística, no solo política.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
