Aunque sea por enésima vez, lo siento, voy a tratar sobre la archiconocida traducción al valenciano del texto latino de Valerio Máximo, Dictorum factorumque memorabilium, encargo del cardenal y obispo de Valencia Jaime de Aragón, primo de Pedro del Ceremonioso. El manuscrito contenía el incómodo juicio sobre la superioridad de la lengua valenciana sobre la poco estructurada catalana en 1395. Quien juzgó ambas lenguas —a poco más de un siglo de la muerte de Jaime I— fue Antoni Canals, traductor áulico de la Corte de los reyes de Valencia: Juan I, la reina Violante, Martín el Humano, Alfonso el Magnán imo, la reina María…; aparte de nobles como el Duque de Gandía.
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Ricart Garcia Moya es Llicenciat en Belles Arts, historiador i Catedràtic d'Institut de Bachillerat en Alacant.
