El voto del dolor
Las elecciones generales del 26-J están teñidas por el dolor, la rabia, el sufrimiento o el cabreo de los españoles, por la dureza que seguimos viviendo a causa de la crisis económica y una corrupción política sin precedentes en España, que al propio Rajoy le parece una “pesadilla”.
Millones de españoles indignados, que buscan sufrir menos tras las elecciones. Peligroso: de una crisis no se sale sin sufrimiento. Casi idéntica situación que la que propició los resultados del 20-D, por lo que esta nueva convocatoria tiene ese ingrediente, al que se suma el espectáculo bochornoso de los intentos de algunos partidos para gobernar casi a cualquier precio. Ahora, tanto Albert Rivera como Pedro Sánchez calman a los votantes afirmando que no habrá una tercera convocatoria, que habrá Gobierno tras los resultados del 26-J, a la vez que con ese mensaje pretenden captar más votos –o conservar los obtenidos – para su propia formación política, señalando como culpables el inmovilismo de Rajoy y la radicalidad de Pablo Iglesias.


Autor: Jose María Pemán
1.- Me comentaba aquel veterano piloto de la compañía aérea “Iberia” –un piloto civil que conservaba el espíritu militar aprendido en la Academia de San Javier- que sobrevolar todos los días las viejas tierras de Europa suponía una reafirmación de su fe en la Virgen María, inculcada por sus padres en su alma de niño y confirmada desde la libertad en su condición de persona adulta. Desde los cielos, todos los días tenía la grata ocasión de saludar a la Virgen en cientos y cientos de advocaciones que los europeos a través de los siglos le habían dedicado en ermitas, iglesias, catedrales, santuarios, en las ciudades de lustre o en las pequeñas villas ignoradas que la habían elegido como patrona.